En la última década la mayoría de las organizaciones de nuestro tejido empresarial han pasado por  momentos complejos y duros, viendo como multitud de empresas de su entorno desaparecían de la noche a la mañana. Este mercado volátil les ha obligado a fijar su atención en los objetivos y resultados cortoplacistas, perdiendo de vista la visión a largo plazo, a su vez multitud de trabajadores han vividos estos últimos años sumidos en una incertidumbre constante acerca de su futuro sin saber si tendrían trabajo el próximo mes o el próximo año, con el alto desgaste emocional y de motivación que esto supone.

Ha llegado el momento en el que todos líderes y organizaciones que deseen motivar e inspirar de una manera profunda y duradera a sus colaboradores y equipos humanos, diseñen y clarifiquen su visión a largo plazo lo suficientemente poderosa y desafiante para que todas las personas de sus organizaciones aspiren a lograrla y a formar parte de ella a cualquier precio, donde todos los integrantes de las organizaciones se sientas participes de un sueño común por encima de los objetivos individuales, guiados por una misión única y excepcional que supera su propia existencia y la de sus organizaciones, aportando beneficios incalculables a la sociedad y a su entorno, dejando su hueya en la historia.

La visión es un elemento fundamental para todas las empresas y organizaciones que aspiran a perdurar en el tiempo y a superarse  cada día, el líder debe tener la capacidad de comunicar la visión de un modo inspirador a todo su equipo y de ello dependerá el desarrollo y la alineación de miembros de los mismos con los objetivos y las metas de la organización.

“Un objetivo o meta sin visión es como una escalera sin final.”

Es esencial para un líder del siglo XXI saber utilizar un estilo de liderazgo visionario para influenciar, inspirar y motivar a un equipo que ha pasado por momentos tan complicados los últimos años y que desea sea o se convierta en un equipo de alto rendimiento, sabiendo como líderes cuando utilizar este estilo y cuando usar otros estilos. (Un líder no debe usar en exceso un estilo de liderazgo visionario y debe saber manejar todos los estilos de liderazgo en el momento oportuno y durante un tiempo definido.)

La realización de una buena visión por parte de las organizaciones y sus líderes es un trabajo primordial, que requiere de un largo periodo de reflexión, evaluación y análisis de nuestras organizaciones, de su pasado y su futuro, para entender de dónde partimos en la actualidad y en donde nos gustaría estar dentro de 5, 10 ó 15 años. Es importante tener la capacidad de visualizar y percibir  esa visión como una realidad ya lograda y así entender los pasos que hemos debido realizar para llegar hasta ella, siendo una guía o recorrido fundamental para el desarrollo del equipo y la organización.

Aitor González Bonache

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

borrar formularioEnviar